"De Gonzalo" contendrá mis páginas más personales..., comprendiendo tanto mis estados de ánimo como mi más personal visión de los comportamientos de estado social y público de este mundo...
Una muestra..., mi hija me está atosigando para que le ordenador..., y usar así una partición que para ella tengo destinada... Son las dos..., he de ir aún a la compra..., y tras asearme un pcoo..., esto incluye pasar por la plancha..., verdadero instrumento del diablo para individuos como yo que jamás hallan para este utensilio..., tiempo.
Exhibición...
No se suele entender la distancia que se da entre un creador y un artesano..., y de la materia que sea..., el autor carece de intimidad..., hace ella un espacio/tiempo universal..., pues todo..., todo..., puede poseer un fin creativo. Y..., por supuesto..., emociones e intuiciones..., también.
Todo lo que escribe un autor se vuelve..., antes o después..., público. Y si esto es así vivo..., nada les digo lo que de su vida y obra pueden hacer después de muerto. Y no..., no hace base alguna real..., las biografías están obligadas a contener más despropósito que exactitud..., pues hoy por hoy no se da editor alguno que..., sin contar con lodo..., se preste a editar nada... Y así vivimos un tiempo en el que las biografías se han vuelto todo un capítulo aparte..., en el que todo parecido con la realidad ha de pasar por la cama..., esto es..., sin mancha en sábana alguna..., es imposible que se pueda dar biografía.
No por otra cosa me declaro..., sexualmente..., masturbador..., entiéndanlo..., es una manera de apartar de mí todo ese mínimo entendimiento que de uno parece interesar...
Y no..., no voy a dejarlos sin consuelo..., pues portentosa imaginación puede superar todo deseo..., y llenar así..., si no un corazón..., por lo menos veinte o treinta vientres.
Me quedan cinco minutos...
Aprovecharé para responder a alguna que otra básica inquisición:
Un autor no arrepiente de nada..., lo único de lo que podría lamentarse es de no haber cobrado un millón de veces más por cada una de sus líneas... Los tormentos de artesano..., se le presentan al autor como las líneas que reproducen una y otra vez..., como esas canciones que se pasan el día exigiendo derechos autor cuando no pasan de coplillas..., simples..., majaderas..., y de breve o innecesaria interpretación... Y así los remordimientos de un necio son tan absurdos que no creo que pasan a historia alguna de nada..., pues si no han pasado en tres mil años historia humana..., no creo ya que merezcan la menor alusión.
La traducción culta de lo dicho es la siguiente: el remordiento no crea..., inmoviliza..., hasta reflejarse..., y como pérdida de tiempo..., en objeto de sí mismo..., y así en el remordimiento uno se vuelve cosa..., esto es..., deja de ser y para siempre..., no se tiene ya ni que esperar a morir...., uno ya pasa por muerto.
Mi hija me acaba de dar un ultimatúm: eres un mal padre.
De Gonzalo.
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